la libertad
es la excusa más digna
que has podido nombrar
es también mi voz
recitando principios
derribando mandatos
renegando de la mujer de molde
burlándose
fácil, cínicamente
¡un becerro de oro
para la libertad!
cambiamos una divinidad por otra
y ambas son
por igual
tiranas
las tablas del amor
están rotas
y ahora está todo al alcance:
todo el desierto mineral
y la soledad enorme,
posesiva
-como la loba de Dante
jamás se sacia
y cuanto más come
más hambre tiene-