tras la puerta de madera vieja
con espejo largo,
los batoncitos pulcros
de salir, de cumpleaños,
tan cuidados, sin gastar
y los otros
de todos los días
remendados mil veces, achicados
(y el mismo género
en delantalcitos para muñecas)
y en una lata de algo en la alacena
o en el monedero de cuero
-entre agujas de crochet-
rollitos de plata vieja
que hubieran servido
pero ya no.
cosas de abuelas,
de la costumbre
de largas guerras, largas hambres
contadas o vividas
ojalá que nadie encuentre
demasiado tarde
el amor
las verdades
la pasión
que te guardaste
sin razón o
por las dudas
jueves 10 de febrero de 2011
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